jeudi 22 janvier 2009

La estación de trenes « Marta Abreu » de Santa Clara

Seguimos en los finales del XIX. Camino real y camino de hierro. Por dos caminos ya puede llegarse a Santa Clara, huérfana de mar y poco bendecida por los ríos que la atraviesan. Con la línea La Habana Bejucal inaugurada en 1837, la isla se situaba en la cuarta nación del mundo detrás de los Estados Unidos, Inglaterra y Francia, a poseer ferrocarril. El primero de Iberoamérica. Un año más tarde, la tecnología inglesa fue reemplazada por la norteamericana, y el ferrocarril comenzó a extenderse por la fisionomía alargada de la isla. Pensada para mejorar la transportación de azúcar desde los centrales hasta los embarcaderos, dio cabida también a la transportación de pasajeros. Los caminos de hierro se internaron en Las Villas y tocó el turno a la ciudad de Marta a servirse del ferrocarril. La ciudad construyó al norte una de las estaciones más hermosas de la isla, y quedó inaugurada en 1860.
En esa época, la estación quedaba en las « afueras », casi al borde del río Bélico y no lejos de la Plaza Mayor. Accesible por las calles Rosario , San Fco Javier y Union, un camino enlazándola con el barrio de Dobarganes y otro camino que llevaba a Sagua la Grande y otras poblaciones intermedias. En una palabra, bien situada para los vecinos de la villa. Frente a la estación fue reorganizado el espacio para ayudar a la accesibilidad por las tres calles que viniendo de la ciudad desembocan en el área. El espacio se convirtió en « parque » y más tarde « Parque de los Mártires ».

La estación de Santa Clara fue bautizada Marta Abreu en honor a la hija pródiga de la ciudad, que la vio llegar multitud de veces en sus filantrópicos viajes a la ciudad del Bélico y del Cubanicay. Ya casi al final del XIX la estación hacía parte del tejido urbano de la ciudad, y en sus alrededores comenzaban a proliferar las construcciones. Casas solariegas, quintas de madera y casas modestas, la Planta Eléctrica, una escuela, un hotel, todo comenzaba a bullir alrededor del nudo ferroviario central de la isla. Volvemos a Santa Clara y llegamos por su estación de trenes. Les muestro algunas imágenes de la estación, de su estilo arquitectural y de su mobiliario. La estación con el tiempo ha envejecido, y ha necesitado de cuidado y rehabilitación, no siempre manteniendo el ojo avizor en la restauración. Tratemos de verla en su conjunto y por ahora no pongamos atención a la renovación de ventanas, pinturas y mobiliario de su interior. Habrá un recorrido al interior de la terminal.
©cAc-2004
©cAc-2004

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